Hoy debería cumplirse el sexto día de Leia en mi casa, pero no fue así. Leia se escapó el lunes al mediodía, mi primo dejó la puerta abierta y ella se escapó. Yo me enteré a las 8pm cuando llegaba del trabajo, al no verla en el jardín y mi primo decir tranquilamente que se había ido cuando él salió a la universidad y sugiriendo que seguramente me había ido a buscar.
Llevo tres días buscándola y no he tenido suerte, he publicado avisos en todas las redes sociales, he pegado afiches en Surco, Miraflores y San Borja.
Tengo un nudo en el pecho cada vez que pienso en cómo, dónde y qué estará haciendo. La imagino caminando con su lazo rojo asustada con la cola entre las piernas, mirando de un lado al otro, huyendo de los perros o personas que se le acerquen.
No creo que pueda recuperarla, es una perrita demasiado asustadiza y no se dejaría tocar por otras personas. La única oportunidad que tendría es cogerla dormida profundamente ante el llamado de alguna persona bondadosa que se apiade de mi tristeza y pueda reportarla como perdida.
Leia ojalá vuelvas a casa, te extraño. Prometo no abandonarte nuevamente.