Desde que tengo uso de razón he amado Tambo y me he sentido muy afortunada por poder acceder a un lugar casi paradisíaco por el paisaje y la lejanía al estrés de la ciudad. Sin embargo, hoy sentí que no es justo que hayan ciudades tan lejanas y que pareciera invisibles para los demás; y lo digo por la falta de elementos claves para su desarrollo, en especial la comunicación.
Ahora detallo el por qué de mi frustración: hace una semana mi papá compró una vaca mejorada lechera con su pequeña becerra que la trajeron desde Huancayo, obviamente el objetivo era darle a las personas del fundo una opción más para que puedan producir más leche, más queso y más ingresos. Sin embargo, a la llegada de la vaca, un toro al querer montarla la tumbó y le terminó quebrando la pata derecha trasera, lo que la inmovilizó.
El diagnóstico final no se pudo conocer hasta cuatro días después, no hubo la posibilidad de llamar a un veterinario en ese momento, ni menos de trasladarla. Al día siguiente se tuvo que enviar a un mensajero a Ayacucho, se coordinó para que recién al día siguiente pudiera ir un veterinario. El especialista al no poder parar a la vaca no pudo hacer diagnóstico, tuvo que volver a los dos días con un ayudante para que pudiera ayudarla a parar y palpar la zona y reconocer el quiebre de la pata.
Ante una ruptura de hueso, el único camino para un animal tan grande es sacrificar al animal. Sin embargo, ya ha pasado una semana y el no tener un medio de comunicación, ha imposibilitado coordinar el transporte para el animal.
Lo peor es que desde el primer día, la vaca tuvo que estar echada, debíamos alcanzarle el pasto y agua para que beba; tuvimos que hacerle un techo para que no se moje por las intensas lluvias; sin embargo, toda la orina y excremento no pudo evitar que se generara mucho barro. ¿Y su becerra?, desde el primer día intentó acceder a las ubres, la lamía, pareciera que la animaba a que se parase para que pudiera darle leche; sin embargo, ni sus súplicas ni la de todos que la veíamos pudieron hacer un milagro.
Pero no todo es tristeza, pudimos encontrar a una vaca nodriza que compartiera toda su leche entre su becerro y la becerra huérfana. Les dejo las fotos de la becerra amamantando a su madre adoptiva y de la madre que mañana será sacrificada.
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